
Con frecuencia es común enfrentarse continuamente a situaciones de estrés en el trabajo que aumentan nuestros niveles de ansiedad. El día a día puede convertirse en un cúmulo de rutinas que se terminan por realizar casi de manera automática, sin prestar atención consciente a lo que realmente estamos haciendo. Sin embargo, gracias a técnicas como el mindfulness puedes aprender a desconectar un poco de estos actos mecánicos y a disfrutar de los pequeños momentos de descanso.
El mindfulness y los beneficios de hacer pausas durante el trabajo
Es importante recordar el efecto beneficioso de los descansos en el trabajo, ya sea para tomar un café o hacer un recado, ya que nos permiten relajarnos durante un rato. La jornada laboral ocupa una parte considerable del tiempo y en ocasiones puede llegar a convertirse en una fuente de estrés. De ahí la necesidad de tomar en serio estos momentos.
Hacer pequeños descansos y aprender a disfrutar de ellos, no solo contribuye a disminuir la tensión emocional y física, sino que te posibilitará rendir más y mejor a tu vuelta al trabajo.
En algunas empresas estos descansos han de ser registrados para poder reflejar el cómputo real de horas efectivas en la empresa. No obstante, en otras compañías los descansos están reconocidos dentro del convenio correspondiente y, en consecuencia, no hará falta contabilizarlos, aunque puede resultar conveniente. Todo dependerá de la empresa para la que se trabaje.
El mindfulness se basa en la atención plena en el momento presente, atendiendo a los estímulos, sensaciones y sentimientos sin analizarlos ni juzgarlos, solo experimentándolos. Esta estrategia te permite ser capaz de sentir plenamente, aprendiendo a gozar del presente y de lo que estás ejecutando en ese preciso instante. Todo esto te ayudará a lidiar con los momentos de ansiedad, los miedos y las fobias que aparecen a veces, y a mantenerte en un estado de bienestar sintiéndote más feliz.
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